Sin duda alguna la docencia es una actividad subyugante, atrayente y sobre todo muy pero muy demandante de nuestro tiempo, ¿por qué? muy simple: el docente nunca deja de trabajar, trabaja en su casa, trabaja en el aula, trabaja en los pasillos, trabaja en la biblioteca, bueno hasta en sueños, al menos eso me pasa a mí, pero ¿por qué hago esta afirmación?, veamos: el profesor tiene que preparar clase, esto lo hace en su casa, desde luego, elabora su plan sesión en el que plasma, el propósito de la misma, los resultados del aprendizaje, sus estrategias de enseñanza aprendizaje, criterios de evaluación, etc. Llega al salón imparte su clase, termina la misma y sigue trabajando, porque en los pasillos los chicos exponen cuestiones familiares, problemas económicos, sociales, etc. En fin que la cuestión docente es muy apasionante, sobre todo porque estamos sembrando para el mañana, estamos preparando capital humano que habrán de rendir frutos a nuestra sociedad y al país, esto lo tenemos que reflexionar seriamente los que estamos dedicados a la docencia, no podemos pregonar con el mal ejemplo, un alumno percibe cuando un docente improvisa, cuando un docente no prepara la clase, en este sentido debemos exigirnos al máximo.
Brevemente les relato un día de clases: llego al salón, me instalo y paso lista de asistencia, pongo la fecha, el tema a desarrollar en la sesión, el propósito de la misma, hago una breve retroalimentación de la clase anterior mediante preguntas dirigidas, entro a desarrollar la sesión expongo brevemente la dinámica del día, ya sea que se formen equipos de trabajo para efectuar la lectura correspondiente, o para exponer algún tema, o bien el tema lo desarrollo yo mismo, una vez concluido esto los chicos elaboran cuadros sinópticos o mapas conceptuales según corresponda con el plan de sesión, al final se hace una retroalimentación, se elabora el resumen de la sesión, se hacen las evaluaciones correspondientes y se integran a la carpeta de evidencias.
Lo anterior es un ejemplo muy simple de un día de clases sin entrar en detalles y sin involucrar el trabajo administrativo que también forma parte de nuestro quehacer docente.
Hola Lic. Poblano:
ResponderEliminarComo siempre que lo escucho, aprendo algo nuevo. Es cierto que los docentes nunca dejamos de trabajar, el que nos guste tanto nuestra profesión es lo que nos mantiene en esto, amor a la institución, amor al futuro de México, porque no hay que olvidar que eso, justamente, es lo que estamos formando.
Saludos
Carla Cecilia
Hi,
ResponderEliminarji ji sólo practicando un poco mi inglés y poniendo a prueba el tuyo :]
Y ya en serio, me da mucho gusto que te preocupes por tu clase y tus alumnos, efectivamente, nosotros como alumnos nos damos cuenta cuando el profesor no tiene interés en la clase o en nuestras posibles dudas y esto, al menos a mí, nos desanima. Por el contrario cuando el profesor se muestra interesado es un incentivo :] ya que demuestra que le interesamos y le interesa que los temas queden claros y que no sólo esta ahí para cubrir sus horas de trabajo.
Ok, es todo, espero que siempre seas así de GENIAL!
Hola Profesor Silvano, felicito su forma de expresión, su trabajo muy especifico en cuanto a porcentajes permite visualizar más fácilmente las actividades a lo que ellos se dedican, yo estoy de acuerdo con Ud. En que de alguna manera se marca ese status social, en mi caso, aunque la mayoría maneja internet, también muchos de ellos no han tenido contacto con las computadoras, aunque pareciera increíble así es, simplemente sus recursos económicos no se los permiten, y de alguna manera nos limita a nosotros como docentes a usar por completo esta herramienta.
ResponderEliminarComparto la misma opinión un maestro nunca deja de aprender, de hecho nuestra vida va transcurriendo y siempre se está aprendiendo algo nuevo, y la sociedad, la tecnología, lo exige, por lo tanto debemos caminar junto con esto si queremos ofrecer a nuestra sociedad jóvenes competitivos y bien preparados.
Nuevamente lo felicito por su blog.